En el pequeño recinto del valentudinarium el médico jefe de la legión, bajo las atentas miradas de Rufino y Aristón, untó el torso de Publio con un bálsamo de olor poco agradable pero tan eficaz que
Niño Publio, levántate, ya es tarde.
A Publio le costó un gran esfuerzo a abrir los ojos ya que había pasado en blanco casi toda la noche....
Siddhartha Gautama se levantó una mañana muy tranquila. El pueblo de Kusinagara parecía ser un lugar totalmente sobreprotector. Meditó durante una hora......
-¿Por qué me has traído hasta aquí, niño Publio? ¿Qué vamos a hacer en este agujero parecido más bien a la entrada al Hades? -no dejaba de quejarse Aristón...
Moramos en un oscuro pasaje pero somo el recuerdo......

